¿Es seguro Cartagena? Lo que cambia según dónde estés

Sí, Cartagena es segura para el turista que se mueve por la Ciudad Amurallada, Getsemaní y Bocagrande, que es donde transcurre el 95% de un viaje normal. Lo que hay es hurto de oportunidad —teléfonos, bolsos, el reloj en una terraza— y no violencia contra visitantes. Las precauciones son las de cualquier ciudad grande del Caribe: no sacar el teléfono en la calle de noche, no dejar cosas solas en la playa y pedir el taxi por aplicación o al hotel en vez de pararlo en la vía.
Qué significa «seguro» aquí y qué no
La pregunta casi siempre viene de titulares sobre Colombia en general, y Colombia es un país del tamaño de Francia y España juntas. Lo que ocurre en zonas rurales del Catatumbo no describe una plaza de la Ciudad Amurallada, igual que lo que pasa en un barrio concreto de Baltimore no describe Manhattan.
Cartagena vive del turismo desde hace cuarenta años, tiene policía turística propia y un casco histórico pequeño y muy transitado. El riesgo real es patrimonial y se concentra en momentos identificables: al salir de un bar de madrugada, en la playa cuando dejas las cosas sin vigilar, y al cambiar dinero en la calle.
Barrio por barrio
Ciudad Amurallada. Donde probablemente te alojes y donde vas a caminar de noche sin pensarlo. Muy vigilada y llena de gente hasta tarde.
Getsemaní. El barrio con más vida nocturna y el más interesante para pasear. Tranquilo de día y hasta medianoche; a partir de ahí conviene volver en taxi, sobre todo por las calles vacías hacia el mercado.
Bocagrande. Hoteles altos y avenidas anchas. Sin problema. Si bajas a la playa, alguien se queda con las cosas.
La Boquilla y las playas del norte. Se visitan de día y preferiblemente acompañado de alguien que conozca la zona. No es sitio para pasear de noche por tu cuenta.
Las cinco cosas que de verdad evitan un disgusto
1. Pide el taxi por aplicación o que lo llame el hotel. Los taxis de calle no llevan taxímetro y el precio se acuerda antes de subir.
2. No cambies dinero en la calle, por buena que parezca la tasa.
3. De noche, el teléfono en el bolsillo y no en la mano.
4. En la playa, alguien se queda siempre con las cosas.
5. Ante la venta insistente —masajes, pulseras, tours—, un «no, gracias» y seguir andando. No es peligroso; es cansino, y es la queja número uno de los viajeros.
Lo que preguntan las familias
Cartagena funciona muy bien con niños: las distancias son cortas, casi todo se hace caminando y se trata bien a los críos en cualquier sitio. La precaución añadida no es de seguridad sino de sol — entre las once y las tres pega de verdad — y de hidratación.
Y si viajas con una agencia
La diferencia práctica no es que alguien te proteja de algo: es que no tomas ninguna de estas decisiones. Los traslados están puestos, los guías son licenciados y hay un número local que contesta cuando algo se tuerce. En un destino donde el riesgo es de oportunidad, quitar las oportunidades es todo el trabajo.